Flores comestibles

Flores comestibles para cocina profesional

Flores comestibles para cocina profesional

Guía para chefs · Alanda Greens

Una flor comestible bien puesta cambia un plato. Para una cocina profesional lo difícil no es la idea: es conseguirlas frescas, seguras y de forma constante.

Ese es el problema real. Buena parte de lo que se vende como flor comestible no está cultivado para comerse, llega mustio, o desaparece del mercado justo la semana que lo necesitas para un menú. Aquí contamos qué flores hay, a qué saben de verdad, cuánto cuestan y cómo se consigue tenerlas todo el año.

Lo escribimos desde el invernadero: cultivamos en el Valle de Lecrín y cortamos cada semana para restaurantes, hoteles y caterings.

Surtido de flores comestibles para hostelería

Cultivadas para comer, no para mirar

Este es el punto que más importa en una cocina y el que peor se cuida en el mercado.

Una flor de floristería está pensada para durar en un jarrón, y para eso se trata con productos que no son aptos para alimentación. Da igual que la especie sea comestible: si el cultivo no lo es, la flor no lo es. Que una rosa sea comestible no significa que esa rosa se pueda comer.

Las nuestras se cultivan específicamente para consumo: cosecha manual, sin tratamientos no aptos y con trazabilidad de lote. Es lo que te permite servirlas a un cliente con tranquilidad, y lo que conviene preguntarle a cualquier proveedor antes que el precio.

Las más usadas en hostelería

Versátiles, resistentes y muy decorativas: son las que casi nunca faltan en una cocina profesional.

Para aroma y carácter

Cuando quieres que la flor aporte sabor y no solo color, esta selección tiene personalidad propia.

Para color y volumen

Cuando lo que necesitas es impacto visual, estas opciones llenan el plato sin complicar el sabor.

Si prefieres elegir por sabor y no por uso, tenemos una guía por familias de sabor: allium, cítricas, dulces y neutras.

Cuánto cuestan

Casi nadie lo pone por escrito, así que aquí va: una tarrina de flores comestibles cuesta 7,98 € con IVA. El Micromezclum Floral, que es una mezcla de temporada lista para emplatar, va al mismo precio.

Son más caras que un microgreen —5,46 €— y la razón es sencilla: una planta da muchas menos flores que hojas, y hay que recogerlas de una en una, a mano, en el punto justo de apertura. Eso no se mecaniza.

Para el escandallo, el cálculo útil no es el del kilo sino el de servicios: un plato lleva una, dos o tres flores. Cuenta cuántos platos de tu carta las llevarían y divide.

El problema de la temporada, y cómo se resuelve

Una flor es producto de temporada de verdad. La borraja y la eléctrica tienen su ventana; los pensamientos son de meses fríos; el tagete y el clavel chino aguantan mucho más. Nadie puede darte las doce variedades los doce meses, y quien lo prometa está forzando el cultivo o guardando cámara.

La forma seria de resolverlo es planificar: te decimos qué hay en cada momento y montamos una propuesta acorde a tu carta. Y para lo que no puede fallar, las mezclas —el Micromezclum Floral— se mantienen todo el año combinando lo que esté en su punto cada semana.

Tienes el detalle mes a mes en el calendario de flores comestibles de temporada.

Cómo usarlas y conservarlas

Se añaden siempre al final y en frío. Son delicadas y conviene manipularlas poco: cada vez que se tocan pierden algo.

No se lavan al recibirlas —el agua las estropea— y se guardan en su tarrina, en cámara, sin apelmazar. Las pautas completas están en la conservación de microgreens y flores y en nuestra página de cuidados.

Cómo conseguirlas

Cultivamos en Granada y servimos a toda la península en frío. Los pedidos se cortan el miércoles, salen el jueves y llegan el viernes antes de las 13:30, listos para el servicio del fin de semana. En Granada repartimos nosotros los jueves.

No llegamos a Baleares, Canarias, Ceuta ni Melilla: el género fresco no aguanta ese plazo, y preferimos decirlo antes que cobrar un envío que no podemos servir.

Puedes pedir directamente en la tienda de flores comestibles, o probarlas antes: mandamos una muestra sin coste a cocinas profesionales, elegida según lo que cocines.

Preguntas frecuentes

¿Todas las flores comestibles saben igual?

No, ni de lejos. Hay flores de sabor —allium, picantes, cítricas— y flores casi neutras que se usan por su color. Combinar una de sabor con una decorativa suele dar el mejor resultado: carácter sin saturar el plato.

¿Cualquier flor se puede comer si la especie es comestible?

No, y es la confusión más peligrosa. Lo que decide no es solo la especie, sino cómo se ha cultivado. Una flor tratada para durar en un jarrón no es apta para alimentación aunque su especie lo sea. Pregunta siempre si el cultivo es para consumo.

¿Cuánto cuesta una tarrina de flores comestibles?

7,98 € con IVA. Fuera de Granada el pedido mínimo es de 20 € y los portes 8,47 €, gratuitos a partir de 60 €.

¿Cuánto aguantan una vez recibidas?

Bien conservadas en frío y sin lavar, varios días. Al cosecharse bajo pedido llegan con toda su vida útil por delante; lavarlas nada más recibirlas es el error que más días les quita.

¿Servís a restaurantes de toda España?

Sí, a toda la península. Salida el jueves, entrega el viernes por la mañana con cadena de frío. Islas y ciudades autónomas, no.

¿Puedo probarlas antes de comprar?

Sí. Mandamos una muestra sin coste a cocinas profesionales, elegida según tu carta. Solo pagas el transporte, y en Granada te la llevamos nosotros.

Para cocinas profesionales

Pruébalo antes de ponerlo en la carta

Te mandamos hasta 25 € de microgreens, hojas y flores comestibles sin coste, elegidos para lo que tú cocinas. Solo pagas el transporte en frío; en Granada te lo llevamos nosotros.

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